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Dejad a las niñas ser niñas

  • Elvira Lacorzana
  • 21 jun 2023
  • 3 Min. de lectura

Como cada día después de cenar, entro a Twitter a leer los sucesos más comentados y destacados del día. Anoche me encontré con un tweet que me llamó especialmente la atención. Era una fotografía de una chica aparentemente menor de edad pero, si no lo era, no superaba los 18 años de edad. Una fotografía de esta chica en bikini en el borde de una piscina con una frase que la acompañaba en la que se podía leer: “Bienvenido, verano”. La fotografía no fue lo que me llamó la atención, sino la oleada de comentarios que propició esta publicación. Me quedé helada con solo unos segundos de lectura de los comentarios.


“Vaya tetas”, “cómo vienen las niñas de hoy en día”, “te he escrito por privado, contéstame”, “tienes cara de chuparla de locos”, “me encantaría conocerte”. Estos eran algunos de los comentarios más suaves que se podían leer en el tweet y, en su gran mayoría, -por no decir todos-, venían de perfiles administrados por hombres. Hombres que, sin duda, no pertenecen a la misma edad que la chica, sino que probablemente le triplican la edad. De nuevo, me quedé helada.


Esta publicación me hizo pensar en la culpa. Pensé en quién debería dejar de realizar lo que hace para que no se den estas situaciones en las que se sexualiza ya no solo el cuerpo de una mujer, sino el cuerpo de una niña. ¿Es la niña la que no debería publicar este tipo de contenido o son los adultos los que no deberían hacer ciertos comentarios?, ¿es la niña culpable de la sexualización de su cuerpo o son los hombres de sus comentarios los que hacen de su cuerpo un objeto sexualizado?, ¿es la niña la que se sexualiza a sí misma o es la sociedad la que sexualiza a las niñas?. No dejaban de venirme a la cabeza cientos de preguntas sobre quién debería cambiar sus acciones para que esto dejara de ser así, pero solo conseguía llegar a una única respuesta: ella no es la culpable, ella es la víctima.


Las niñas menores de edad o con una mayoría de edad muy reciente, tienden a tener una idea del empoderamiento femenino que muchas veces se confunde con una hipersexualización de sus propios cuerpos. La hipersexualización ocurre cuando se le aporta un valor a alguien en función del deseo sexual que es capaz de producir en las demás personas.

La falta de conocimiento y formación también crea víctimas, víctimas del sistema patriarcal y machista en el que el cuerpo de las niñas es visto y valorado como un objeto sexual. Esta creencia, desgraciadamente, va intrínseca en nuestra cultura, la aprendemos sin quererlo y sin saberlo a medida que vamos creciendo, lo que influye en que las propias niñas caigan en las garras del patriarcado y consideren su propia sexualización como un acto reivindicativo y empoderante. Quizás estos conceptos den pie a pensar que, visto lo visto, ellas son las culpables de que reciban los comentarios que, por ejemplo, recibió la chica de la foto en su tweet, pero, ¿cuál es nuestra labor como personas adultas a la hora de tratar con estos temas?.


Las personas adultas sabemos lo que la sexualización de un cuerpo implica en la creación de la identidad de una persona en proceso de crecimiento. Es por ello que nuestra actitud frente a este tipo de situaciones debería ser totalmente contraria a la que encontramos en la gran mayoría de publicaciones del tipo de la que comentaba al inicio del artículo. Como personas ya formadas, tenemos la labor social de hacer de este mundo, un lugar más seguro y digno para las niñas. Debemos entender la necesidad de éstas de crear su propia identidad sin hacerles sentir cosificadas ni sexualizadas por mostrar sus cuerpos. Debemos ser ejemplo de respeto e integración en una sociedad que, a pesar de ser estructuralmente machista, está en el camino de la inclusión, la igualdad y el respeto de las mujeres. Debemos hacerles ver a las niñas que sus cuerpos no son un problema, y mucho menos mostrarlos por redes sociales.

El cambio debe ser en todas las personas que ya hemos crecido, que ya hemos creado nuestra identidad y que entendemos los peligros que este tipo de actos pueden conllevar. El cambio es nuestro y, sobre todo, vuestro, hombres que cosifican y sexualizan a las niñas tras un perfil usualmente sin identificación real. Dejad a las niñas crecer, experimentar y construir su propia identidad. Dejad a las niñas ser niñas.

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