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La cara oculta de Onlyfans

  • Elvira Lacorzana
  • 22 nov 2020
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 25 nov 2020

Onlyfans es una plataforma en la que creadores de contenido ganan dinero ofreciendo fotografías, vídeos, álbumes de imágenes, audios, vídeos en directo e, incluso, historias. Otros usuarios que quieran acceder a dicho contenido exclusivo, deberán pagar una suscripción de una cuantía que el creador de contenido elige. El precio mínimo que pagan los suscriptores es de 4,99$ (4,21€), y el máximo son 49,99$ mensuales (42,10€), aunque esto puede variar dependiendo del perfil. También se pueden realizar pagos trimestrales, o pagar por paquetes de contenido que ofrece la misma plataforma, así como pagos extra por peticiones personales. No obstante, Onlyfans se queda con un 20% del total recaudado.


A fin de cuentas, es una plataforma en la que publicar contenido que no será censurado, no como en Instagram o Tiktok, en las que la censura está muy presente y los algoritmos de ambas plataformas son muy restrictivos con el cuerpo humano, y más aún con el cuerpo de la mujer.

En Onlyfans no existe la censura, por lo que la facilidad de publicar contenido es inmensa: desde fotos con poca ropa hasta desnudos, fotos eróticas o vídeos y fotografías sexuales.


Pero, ¿es realmente ético crear contenido o consumir contenido de Onlyfans siendo mujer?


La web es principalmente conocida por la publicación de contenido erótico y pornográfico. Muchas actrices y modelos de la “industria del sexo” han encontrado en este sistema una alternativa a las grandes casas pornográficas como Pornhub, ganando de manera más sencilla unas cantidades de dinero muy elevadas, y pudiendo así mantener la vida llena de lujos que muestran en el resto de sus RRSS.


No obstante, pese a la falsa apariencia de libertad y emancipación que ofrecen los negocios de webcam como lo ofrece Onlyfans, podemos encontrar auténticas redes de explotación sexual. Dinero rápido a cambio de un trato personalizado, o incluso ofrecer un servicio de “novia digital” que en algunos casos pasa a ser una sumisión absoluta al usuario demandante de contenido.


La línea entre pornografía y explotación es muy fina. Una línea que en la gran mayoría de casos viene marcada por la desigualdad, ya que habrá quienes tengan el apoyo suficiente para entrar o salir de este mundo en cualquier momento, pero también las que no.


Onlyfans ofrece una falsa sensación de empoderamiento femenino que funciona como un Caballo de Troya: te expone que tienes libertad absoluta para publicar lo que se te antoje, y que además puedes ganar mucho dinero con ello si lo que publicas le interesa a tus fans, pero lo que eso significa es que la mujer es el objeto de deseo y el hombre el sujeto a complacer. Se perpetúan los roles de género patriarcales por los que el movimiento feminista lucha por destruir desde hace muchos años.


Además, este argumento lo reafirma el hecho de poder acceder como usuario a un contenido íntimo y personalizado, y hasta concretar citas íntimas con intenciones sexuales con creadoras de contenido, perpetuando así la cosificación y la sexualización de las mujeres, y haciendo de una red social, una plataforma en la que abunda la prostitución.


Es por ello que considero importante la censura en ciertos aspectos de las redes sociales, ya que creo que la sociedad femenina sigue sin estar preparada para publicar contenido erótico o con menos ropa sin ser sexualizada y cosificada. La desnaturalización del cuerpo de la mujer convirtiéndolo en algo sexual sigue existiendo, y está muy presente en la sociedad actual, aunque se esconda tras argumentos empoderantes y de libertad.


Onlyfans no es más que otra vía de consumo del cuerpo femenino, que conserva la visión del cuerpo de la mujer como un objeto y como algo que el hombre tiene derecho a obtener a cambio de dinero.



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