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Charlotte Haley y el cáncer de mama

  • Elvira Lacorzana
  • 6 dic 2020
  • 2 Min. de lectura

Los resultados de la búsqueda de ‘cáncer de mama’ o ‘lazo rosa’ van acompañados de un nombre: Evelyn Lauder. Ella fue quien creó en 1992 el famoso lazo rosa como símbolo de la lucha mundial contra el cáncer de mama. Pero la realidad es muy distinta a la que te muestra Google y a la que se escucha y se ve en las calles, y es que el nombre que debería acompañar a esta lucha es el de Charlotte Haley.


¿Sabías que el verdadero color que representa al cáncer de mama es el naranja?


El emblemático lazo que busca concienciar acerca del cáncer de mama en verdad no nació de color rosa. Su creadora Charlotte Haley le dio vida en 1991, y cuando lo hizo, eligió el color melocotón para él. La norteamericana sobrevivió a un cáncer de mama, por lo que quiso dar visibilidad a la enfermedad repartiendo lazos por su barrio y a mujeres de renombre que confeccionaba en su casa a mano.


Haley acompañaba a los lazos de una nota que advertía: “El presupuesto anual del Instituto Nacional de Cáncer es de 1.8 billones de dólares, de los cuales sólo el 5% se destinan a la prevención del cáncer. Ayúdanos a despertar a nuestros legisladores y a EEUU utilizando este lazo”.


Esta pequeña campaña que llevó a cabo Haley tuvo bastante éxito, tanto que Alexandra Penney (editora de la revista Self), y Evelyn Lauder (vicepresidenta de la compañía cosmética Estée Lauder), le propusieron que su lazo colaborara con la revista Self, que quería realizar una publicación para concienciar a la población sobre el cáncer de mama y la necesidad de invertir dinero en estudiar la enfermedad. Pero Haley no aceptó la oferta, ya que la consideró demasiado corporativa y comercial, algo que ella no buscaba con la creación del lazo melocotón.


Tras el rechazo, los asesores legales de Penney y Lauder les animaron a cambiar el color original del lazo, para que no fuera necesaria la autorización de Haley a la hora de publicarlo en la revista y comercializar con él. Así fue como ambas mujeres optaron por el color que hoy en día conocemos y asociamos con el cáncer de mama: el rosa.


Finalmente, en la edición de octubre de la revista Self de 1992 se publicó por primera vez el icónico lazo rosa, y desde entonces, se ha convertido en un símbolo de lucha contra el cáncer de mama.


Si bien es cierta la necesidad de crear símbolos para problemas sociales, para que así obtengan mayor visibilidad en la sociedad, no debemos olvidar que la comercialización de una enfermedad puede ser de los actos menos beneficiosos para la lucha contra dicha enfermedad. En este caso, Haley tenía clara su intención con el reparto de los lazos color melocotón: dar visibilidad a la enfermedad que a tantas mujeres afectaba -y afecta-, y pedir a los mandatarios de su país que invirtieran dinero en estudiar el cáncer. No buscaba donaciones individuales, ni ganar dinero con la comercialización del lazo. Ella sólo buscaba apoyo y ayuda, algo que no se respetó. Y además, actualmente se sigue sin conocer la verdadera historia de los inicios de la lucha contra el cáncer de mama.





1 comentario


elvira.etxebarria
elvira.etxebarria
07 dic 2020

Muy buen artículo.

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