TERF, transfobia y misoginia
- Elvira Lacorzana
- 28 dic 2020
- 3 Min. de lectura
El feminismo radical es una corriente feminista que, como se pudo ver en el post anterior “Feminismo radical VS. liberal”, busca romper con toda la cosificación y opresión hacia la mujer, aboliendo el problema desde su raíz. Así pues, se puede entender que las feministas radicales son mujeres muy poco alienadas y muy deconstruidas, pero, ¿es posible que una mujer feminista radical oprima a otra mujer o a otro colectivo de mujeres?
La respuesta es clara: Sí. Las popularmente conocidas como TERF -siglas de Trans Exclusionary Radical Feminist en inglés-, son mujeres que se denominan feministas radicales, pero en su lucha no incluyen a las mujeres transexuales y transgénero.
El concepto TERF fue creado, según algunos medios y artículos, en 2008 por la feminista y activista Viv Smythe, que escribió en su blog dicho término describiéndolo como “un término para describir una cohorte de feministas que se identifican como radicales, y que no están dispuestas a reconocer a las mujeres trans como hermanas, a diferencia de quienes sí lo hacemos”.
Las mujeres denominadas TERF consideran que las mujeres trans no han sufrido las mismas opresiones ni han vivido las mismas luchas. Básicamente, no reconocen a las mujeres trans como mujeres, por lo que en su lucha contra el machismo y el patriarcado, ellas no están incluidas.
Sin embargo, debe recordarse que las TERF no se reconocen a sí mismas en este acrónimo, y abanderan la creencia de que su lucha simplemente apunta a liberar a las mujeres de la opresión.
¿Entonces, ser una feminista TERF es sinónimo de ser una transfoba?
Como bien sabemos, las feministas radicales buscan abolir el género, ya que subordina a las mujeres. El feminismo radical tiene claro que el género es opresivo, y que nacer con vagina te hace, automáticamente, ser un sujeto inferior en la sociedad.
Es por ello que el debate sobre las TERF es tan problemático y tiene tantas opiniones dispares.
Por un lado, encontramos a las mujeres que ven clara la posición de que tener vagina es lo que te hace ser inferior en la sociedad, y que por tener dichos genitales, se te atribuyen unos roles sociales que también son opresores y machistas. Por ello, consideran que las mujeres trans no pueden participar en el movimiento feminista en las mismas condiciones que una mujer “biológica”, ya que, como he mencionado anteriormente, no han sufrido las mismas opresiones ni han vivido las mismas luchas.
Carmen Garcia de Merlo, presidenta de COGAM, feminista radical y mujer trans, habló sobre las TERF opinando que “su pensamiento es que las mujeres trans son parte del patriarcado porque han sido hombres con privilegios, y están en el feminismo para minarlo”.
Por otro lado, encontramos dentro de la corriente radical del feminismo mujeres que dejan claro que, para estar incluida en la lucha feminista, has de ser mujer, pero que ser mujer no es solamente un hecho biológico o cultural, sino identificarte como tal.
El feminismo radical abandera una lucha necesaria si se quieren ver cambios reales en la sociedad patriarcal en la que vivimos, pero, ¿qué sentido tiene querer abolir aquello que oprime a la mujer si, a su vez, se oprime a otras mujeres por el simple hecho de haber realizado una transición?. El feminismo debe ser trans-incluyente. Aquellas feministas trans-excluyentes no son feministas, y aún menos radicales.
Existe un feminismo en el que cabemos todas, donde se nos respeta y valora a todas por lo que somos: mujeres. Las TERF son una clara minoría, pero saben cómo hacerse notar en la sociedad.
Si dentro del feminismo caben las mujeres negras, orientales, occidentales, árabes, con más o menos dinero, con más o menos estudios, más gordas o más delgadas… ¿Por qué debatimos si se debe incluir a las mujeres trans en la lucha feminista? Tener particularidades diferentes entre nosotras no nos hace menos mujeres, nos hace más reales.
El término TERF ha sido calificado en muchas ocasiones como misógino, pero la realidad es que rechazar a una mujer por lo que tiene entre las piernas es lo verdaderamente misógino.
García de Merlo: “Evidentemente es trans-misoginia negar la condición de mujer a aquellas personas que nos sentimos mujer desde que tenemos uso de razón”.



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